Batalla y toma de Lérida. 1644.

Recuperado felizmente en la campaña pasada el importantísimo castillo de Monzón por las armas católicas, Don Felipe de Silva, capitán general del ejército real, dio órdenes al Marqués de Mortara, maese de campo general, distribuyolas el Marqués, pasó muestra al ejército en un día y en otro a primero de mayo con pocas horas de diferencia le juntó en la campaña de Berbegal con 9554 infantes y 4436 soldados de caballería.

Habiendo marchado Don Felipe de Silva sin oposición hasta 11 que se llega al río Segre, resuelve su Excelencia le esguace Don Juan de Vibero, general de la caballería, con 2500 caballos y alguna infantería, con orden que hiciese punta a Balaguer y que si el enemigo intentase socorrer dicha plaza no lo impidiese, mas avanzase a Lérida y ganase los puestos.

Recibiendo aviso Mos de la Mota de que nuestra caballería había esguazado el río y que se encaminaba a Valaguer, saca gente, municiones y víveres de Lérida, marcha a Valaguer, introduce socorro. Don Juan de Viveros con grande bizarría avanza a Lérida, gana los puestos, impide que no pueda ser socorrida, lográndose en todo la dirección del señor Don Felipe de Silva, tan impenetrable que venció la disposición toda del francés y admiró a nuestro ejército.

En 12 marcha nuestro ejército, llega al río Noguera fabrícase puente, facilítase el tránsito y hecho alto va a ocupar puesto en el paraje donde el río Noguera aumenta raudal al Segre, previniendo oposición al enemigo (si intentase esguazar) el regimiento de la vanguardia,  acompáñanle 3 batallones de caballería. Marcha nuestro ejército toda la noche, recíbense avisos de Lérida el día 13, el 14 llega a las huertas de Lérida adonde se aloja y su excelencia se conduce al río.

Tuvo aviso Monsieur de la Mota de la hora en que llegó nuestro ejército y forma en que se había alojado, la parte en que se pretendía echar puente al río Segre, el tiempo que pedía su fábrica y otras particulares noticias. De ellas infirió el riesgo a que estaba expuesta la caballería nuestra que estaba de la otra parte del río, por no poder ser socorrida mientras no estaba fabricado el puente.  De todo sacaba consecuencias grandes en gloria de la Francia y ruina de España si antes que el puente se acabase llegaba a hacer facción con la caballería, por constar su ejército de 8000 infantes, 1800 caballos y 12 piezas de artillería.

Don Felipe de Silva sin separarse del puesto que eligió para fábrica del puente consiguió se perfeccionase con 19 barcas el domingo 15 a las 9 de la mañana, cuando parecía dificultoso acabarse en todo el día, habiendo llegado el día antes por la tarde a vista de Lérida. 

Fueron doblando nuestros tercios de la otra parte del río detrás de una acequia y reconociéndose luego el terreno se resolvió que saliesen de allí a la campaña. Se descubrió el enemigo en unas colinas altísimas y poniéndose en batalla plantó su artillería que constaba de 12 piezas y empezó a jugarla con considerable daño de nuestra tropa. Consideraron que en el puesto en que estaban escaramuzando se podía temer algún mal suceso por ser demasiadamente ventajoso al enemigo y así juzgaron conveniente el marchar a otro más a propósito que tenía reconocido Mortara, con que le aseguraba por suyo el día a Silva.

Salieron a doblar fuera y al mismo fue llegando la gente de Don Juan de Vivero y el Marqués de Mortara dispuso con suma brevedad el ejército en batalla, con grande disposición en esta forma, Don Juan de Bivero en el cuerno derecho con Don Carlos de Padilla y el comisario general Blas Janini con la caballería de Flandes y Rosellón y algunas tropas de la de Borgoña. En el cuerno derecho de la infantería Don Simón Mascareñas con su regimiento de la Guardia, seguíanles todos de frente los tercios de Don Francisco Freyle, Don Nuño Pardo, Don Martín de Múxica, e incorporados en un escuadrón los regimientos de Don Carlos Calone y Barón de Brandestrat. En otro escuadrón incorporados los de Galasso y Grosflet, y en otro los del Barón de Amato y Fray Tito Brancacho. En el cuerno siniestro el Duque de Lorenzana. El Marqués de Zerralvo con los comisarios generales Don Juan de Oto y Roque Matamoros con la caballería de las órdenes y las Guardias viejas de Castilla en el costado izquierdo, sin más artillería que 4 mansfeltinas, por defecto del puente que no las permitía de más calibre.

Puesto el ejército ya en batalla sin dilatar más la marcha la hizo de costa por parecer del Marqués de Mortara con designios de ocupar una parte de la eminencia que tenía desocupada el enemigo al cuerno derecho, por ser más fácil de ascender y acometerle por el costado, pero advertido el de la Mota extendió los escuadrones hasta la punta sin mover a los del cuerno izquierdo, y avanzó al terreno descubierto algunos que tenía de reserva, con que señoreó toda la eminencia.

Marchose en esta forma de costado más de hora y media y batiendo a nuestro ejército su artillería con tal fuerza y prisa que se admiraron los más experimentados soldados. Esperaron los de nuestro ejército la carga  con gran firmeza más de 2 horas en que murió la mayor parte de la gente que faltó este día, en que fue mucho que no matasen mucha más, particularmente después que se fueron acercando, porque además de la bala rasa metían los enemigos saquillos de balería de mosquete, cargando lo más al regimiento dela Guardia, como tan conocido, pero él y los otros sustentaron el trabajo con gran firmeza.

Llegando finalmente nuestro ejército al pie de la colina mandó Don Felipe al Marqués de Mortara que le hiciese volver la cara y marchar de frente a cerrar con el enemigo. En esta disposición acudiendo a todas partes Don Felipe y el Marqués de Mortara con los tenientes de maese de campo general, marchó el ejército de frente al enemigo aunque recibiendo mucho daño del cañón, en maravillosa orden, hasta que se dio la de que calasen las picas y embistiesen.  Y embistieron todos a un tiempo en todas partes y era tan grande la frente del enemigo que estando el regimiento de la Guardia en el cuerno derecho vino a cerrar con su batalla.

Antes del choque un gran batallón de caballos enemigos cerró contra Serralvo, se unió otro del enemigo contra los 2 propios. El enemigo volvió la grupa.  Seguidamente en el amplio frente de la eminencia, 3 batallones con Padilla y 2 con Vibero rompen y ponen en fuga a su enemigo. Serralvo, Oto y Matamoros cargando los batallones derrotados, siguieron con los que esperaban ordenados y los desordenaron y rotos huyeron a más no poder. Y nuestra infantería rompió con breve disputa cada escuadrón al contrario. Mascareñas cerró con el escuadrón de Mota pasando por encima y ganando las 5 piezas.

Mascareñas, Padilla y Freyle cierran con los 5 escuadrones restantes, rompieron 3 dándose a prisión la mayor parte, apresan a los otros 2 en la Nevera. 400 muertos propios  y menos de 400 heridos. 3000 muertos enemigos en la batalla más los muertos por los campos. Apresados 4000 con más de 700 oficiales. Muchas banderas y estandartes, 12 piezas, todo el bagaje y plata. Fugitivos en la plaza más de 1500 infantes, casi todos heridos y desarmados. Durante la batalla hacen salida los enemigos desde Lérida con 1500  contra las trincheras hacia Villanoveta, las forzaron y degollaron y apresaron a 300 propios, algunos escaparon.

Acabada la batalla no se hizo este día otra cosa que enviar Don Felipe un trompeta al gobernador de Lérida para que se rindiese. Respondió que bien sabía su Excelencia que las plazas de aquella calidad no se rendían a ejército de 6 ni 7000 hombres, aunque fuese gobernado por tan gran general y oficiales, que tenía 6000 hombres de tomar armas dentro y que esperaba tener allí las Pascuas de Navidad.

Los días 18, 19, 20 y 21 no sucedió cosa y todos se gastaron en la fortificación contra el socorro por los repetidos avisos de que Mota venía a intentarlo. El 23 de mayo en el burgo de Lérida el enemigo con el cañón derribó la fortificación y por la tarde una recia salida que desalojó a los nuestros y ocuparon el burgo. Nuestra gente también se fortifica en el burgo. Y a finales de mayo salida de 1500 enemigos desde la plaza, les resistieron el ímpetu, se retiran a la plaza y se rompe el puente cuando pasaban, más de 100 franceses muertos y 2 muertos propios.

El 2 de junio en el esguazo del Noguera, intentaron meter socorro de 400 caballos pero son rechazados por guardia de 100 caballos propios, perdieron los sacos con harina. Y este día los propios del burgo embisten el puente, quemaron un rastrillo y su cortadura que estaba delante del puente levadizo, 15 muertos enemigos quemados. Y siguió echando el enemigo gente fuera de la plaza, salió caballería nuestra emboscada y mató y prendió a 80 enemigos.

En Garden 2 tercios propios ocupan con grande bizarría las fortificaciones de afuera y la iglesia, no le fortificaron, pero salieron de la plaza 3000 hombres y los rechazaron con daño considerable, con más de 150 muertos y heridos propios, pero van 2 tercios más  con más poder y ocuparon la ermita y 1 molino.

Días después, antes del 13 de junio, en Garden el enemigo hace salida con 4000 hombres y embiste el molino, resistieron valerosamente. Avanzaron los propios, les llevaron hasta las murallas de la ciudad matándole mucha gente. El enemigo se rehace, cargan a los nuestros que retroceden hasta una acequia y otros puestos más eminentes que sustentaron todo el peso del enemigo, con más de 120 muertos y heridos propios. Hacia el 15 de junio se fue a atacar la mina de la torre de Garden como si estuviese en toda perfección, se rinden los de la torre y salen para Francia.

En julio Mos de la Mota con todo el ejército costeando la huerta a la vuelta del camino de Fraga y habiendo antes de llegar a él, llegado a una colina dobló su tercio en batalla y avanzó 10 o 12 batallones de caballería a un puente que estaba en el mismo camino por donde se entra en la huerta, la Mota reconoció la fortificación y observó lo bien guarnecida que estaba por todas partes, y determinó la vuelta repasando el Noguera. El 31 de julio rinde Lérida y salen a Francia 3000 franceses, presa de las 30 y tantas barcas que tenía Mota, presa de gran importancia. 80 días de sitio.

Las bajas totales enemigas se pueden cuantificar, en la batalla 3-4000 muertos y 4000 presos, y en las 2 grandes salidas con 3000 y 4000 enemigos terminaron con que salieron rendidos de Lérida 3000 hombres, cuando su gobernador decía que tenía inicialmente 6000 hombres de armas tomar, incluyendo los 1500 que se recogieron de la batalla, heridos o desarmados, en estas 2 salidas y sitio podemos estimar 3000 muertos más, con lo que la pérdida entre muertos, presos y heridos puede superar fácilmente los 10.000 con 7000 muertos.

Autor: Antonio Gómez Cayuelas.

Fuente: Con balas de plata III.1640-41. Cataluña y Rosellón.

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