Estudiando la romanización

Autor: Paco Álvarez

A veces me pregunto cómo es que los indígenas de aquí se convirtieron después de 200 años de guerra, de guerreros indómitos, en romanos de pura cepa. Ese ciudadano romano del siglo I nacido en Complutum, tiene muy poco que ver con su abuelo carpetano, aunque conserve el gentilicio indígena tal vez, y adore a dioses antiguos además de a Augusto y a Júpiter. El proceso que convierte, tras dos generaciones en paz, o incluso menos tiempo, a un nativo hispano en un romano de pleno derecho, pienso que requiere una serie de estudios que están en su mayoría por realizarse. No conocemos cual era la intención dinámica ni la evolución indeterminada de los carpetanos (si ellos se llamaban así), ni tampoco la motivación detrás de la vocación de permanencia de Roma en Hispania, no como invasora y potencia de ocupación, sino como vertebradora y fuente fértil de mestizaje y de generación de nuevos romanos, incluso de dirigentes romanos, en Hispania. Mucho tiempo se ha discutido sobre la intención o no, imperialista de Roma, pero en esa discusión se olvida el hecho de que Roma también se reproduce allí donde gobierna. Para explotar las minas o los recursos de Hispania, no era necesario convertir en ciudadanos romanos a sus habitantes, bastaba con ser un imperio militar. Precisamente el imperialismo es una de las acusaciones, creo que superficiales, que se hacen a la expansión romana y a su carácter unificador en cuanto a la difusión de su Derecho, la institución más longeva que nos dejó. 

La visión colonialista se corresponde más con el tipo de imperialismo sajón que con el latino, ya que Roma, para controlar las minas y el territorio no necesitaba convertir a las ciudades hispanas en pequeñas Romas, ni compartir los derechos ni prebendas de sus ciudadanos con los indígenas (hasta hace un rato) bárbaros. Una ocupación tipo “británico” de Hispania habría sido posible y seguramente habría mantenido “más pura” la tradición romana, ya que evidentemente, si Hispania fue romanizada, también Roma recibió influencias hispanas, y no solo en el gusto en Roma por los bailes de las Puellae Gaditanae que nos relata Marcial. 

La romanización no es sólo un fenómeno resultante de la aplicación de una política determinada e intencionada por parte del conquistador. Es sobre todo, un proceso dinámico en el que -las costumbres, las formas de vida, los sistemas de organización política y social y las formas financieras, de comercio, de explotación y aprovechamiento de la tierra- de los indígenas se hacen compatibles con aquellos del conquistador, para acabar luego siendo compartidos en una nueva hibridación… 

Nos queda mucho por estudiar y mucho para poder obviar los discursos simplistas, fosilizados y dualistas que ponen en evidencia que un proceso de larga duración es muchas veces tratado de manera sincrónica como si fuera un devenir trágico e inevitable el que transforma Kombouto en Complutum y a sus ciudadanos carpetanos, celtas de honda raigambre, en romanos de pura cepa y de Optimo Iure. 

Pienso que hay que estudiar mucho más el fenómeno que se produce justo tras la pacificación. Los cambios que se producen en la sociedad ya en paz, que va romanizándose. Saber qué proceso se desarrolla ahí es fundamental en la comprensión de la Historia Antigua de la Península Ibérica y no puede darnos sino amplios frutos.

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Categoría: Historia Antigua

 

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