Pérdida y recuperación de Salsas. 1639.

En Alemania en diciembre de 1638 el enemigo del imperio, Duque de Weymar, sueco, tomó Brisach en la Alsacia, trató de alojarse en el condado de Borgoña pero los borgoñones, unidas sus fuerzas, le dieron una derrota y salió malherido y muchos días después murió, o en alguna de las 2 grandes batallas con los loreneses, imperiales y borgoñones en abril 1639. Ayudaría, sin duda, el gran amunicionamiento de la Borgoña que hizo en 1638 D. Diego de Saavedra en su viaje.

En julio de 1639 fue famosa la victoria que el Emperador tuvo en Westphalia contra el Palatino, suecos, franceses y otros rebeldes del imperio. Y cerca de Lipsi derrota de Vanier, general sueco, puestas en huida sus tropas hasta la Pomerania por Gallaso. Y después el mismo Gallaso derrotará al Conde de Longavila, francés, cuando iba a reunirse con Vanier desde Brisach. Vanier invadió Bohemia y fue derrotado por el Archiduque Leopoldo.

En 1639 en Flandes Richelieu mandó 2 grandes ejércitos de más de 18.000 hombres cada uno a tomar Edin y Tionvila. Edin desde mayo y rindió el 30 de junio después de algunos asaltos masivos rechazados: “En Hedín, donde los nuestros obraron maravilla y faltándoles la pólvora y no pudiendo aguardar al socorro. No se conoce la pérdida que tuvieron los franceses en esta plaza, aunque murieron más de 11.000 en ella”. Y esto a pesar de estar cerca el Infante Cardenal y tener grandes escaramuzas, como avisa el Marqués de los Vélez: “Y aún a espada y rodela dicen haber muerto más de 6000 franceses y prisión de todos los cabos, entre ellos el general Lamirelle”, este aviso tenía que ser verificado desde Flandes.

En Tionvilla Picolomini con tropas del imperio y algunas hispánicas socorría Tionvilla con una gran descubierta y un ataque a las trincheras del cerco el 6 de junio, con más de 5000 muertos enemigos: “En honra de la nación alemana y opresión de la francesa”. Relaciones de los villanos dicen que enterraron más de 10.000 muertos, y fueron más de 4000 prisioneros. Después intentarían los franceses sobre San Omer pero el Marqués de Fuentes los batiría cortándoles un puente y degollando 1000 franceses.

En septiembre y octubre se dieron las 2 batallas navales famosas, la previa al combate de Dunas (desconocida), y el combate de Dunas, del que salieron con poca pérdida los nuestros, mayor del enemigo, y misión cumplida en su esencia, con ayuda de Dios y las mareas. Y mientras seguían las armadas de Dunquerque haciendo presas y visitando las pesquerías holandesas.

En Italia contraatacan pronto los católicos, conquistan Chencho, Berruga, Chibas y otras, en abril ya ocupan el gran palacio del Valentín de Turín y han batido las tropas que estaban fuera de Turín. Villanueva de Aste, Aste, Moncalvo, saco en Turín, caen Rosiñán y otras, hasta tomar en mayo Trin con un asalto por 12 partes con 2000 muertos enemigos (otras relaciones dicen 800) y 400 prisioneros. El 4 de julio retoman los franceses Chibas con pérdida de más de 2500 enemigos. El 25 de julio con un asalto nocturno se tomará Turín salvo la ciudadela, con 2000 prisioneros franceses. En noviembre los franceses tomarán Chieri con 500 muertos defensores, seguidamente será recercada a lo largo y recuperada por los católicos, con más de 3500 muertos enemigos. Y el bloqueo en la ciudadela de Turín seguirá hasta que en 1640 socorran el Casal  y seguidamente Turín, los enemigos.

Y ahora Richelieu decidía contratacar en el Rosellón. En 1637 las tropas españolas intentaron tomar Leucata, opuesta a Salsas en territorio francés, fue socorrida por los franceses en 2 batallas, unos 1500 muertos por bando o unos 500 españoles, ahora llegaban a España noticias de las prevenciones que se hacían en Narbona de armas y víveres, con 20.000 infantes y 4000 caballos con el Príncipe de Condé y el Duque de Luyn, gobernador del Languedoc.

Entró el enemigo el 10 de junio de 1639 en el Rosellón por la parte de Opol, hizo plaza de armas  en Clayran y puso sitio a Salsas, se acuartelaron por Salsas, y Monsieur de Espenan y de Plesis Besanzon con 8000 infantes disponiendo la línea sobre Salsas y fortificando los cuarteles. El mariscal de Escomberg con toda la caballería y la mayor pare de la infantería puso plaza de armas a legua y media de Salsas hacia Perpiñán, cortando avisos y asistencias.

Salsas, ceñida por un costado de un estaño que en la creciente y vientos de la mar se une con sus aguas, y cesando este impulso queda un paso limitado y pantanoso, difícil de penetrar, y solo es fácil el camino sobre el que está situada la plaza. De forma antigua, fábrica de Pedro Navarro de materia muy sólida, y sus murallas de piedra de exquisita grandeza, y en ramparos y terraplenos con cortaminas y cortaduras, con la profundidad y capacidad de sus fosos, que en aquel tiempo se la tuvo en la expugnación como una de las mejores plazas de Europa.

No se descuidaba el Duque de Luyn en su continua batería del castillo de Salsas, pero pretendiendo el castellano vengar en los franceses la rabia que tenía con el traidor del castillo de Opol, usó de un ardid famoso que puso en ejecución sábado 12 del dicho, mandando disparar todas las piezas de dicha plaza con la media carga de pólvora, para dar a entender al enemigo que tenía falta de munición, con cuya traza se fueron acercando los franceses para su mayor perdición, y cuando el castellano vio lograda su intención, mandó disparar a un mismo tiempo con carga entera todas las piezas grandes y pequeñas de los baluartes, las cuales hicieron grandísimo destrozo en el enemigo matándole más de 700 franceses sin que de los nuestros muriera un solo soldado.

Quedó muy picado el enemigo con esta burla y pretendió vengarse de ella, mandó traer 11 piezas de bronce, además de 4 medios cañones con los que hasta este día había batido la plaza, y todas por 2 partes comenzaron a ofender el castillo, pero los de dentro defendiéndose con su acostumbrado valor mataron en este acometimiento más de 900 franceses, y los demás se retiraron.

El Virrey de Cataluña, Santa Coloma, introdujo en Perpiñán, a su amparo, a 4000 infantes y 1000 caballos para que no depredasen el condado. Dejando aparte las varias escaramuzas de caballería e infantería, y pequeñas plazas atacadas alrededor de Salsas en estos días, en Salsas el enemigo perfeccionaba sus aproches y se mejoraba de puestos sobre la contraescarpa del foso, las obras de fuera por inacabadas fueron abandonadas, con que dueño el enemigo del arcén del foso principal y dispuestas las baterías a su arbitrio, batió los traveses que le impedían el ataque, atravesó el foso y se arrimó al escarpe de la muralla, al pie de un torreón. Quiso valerse de minas para abrir brecha pero la solidez y unión de las piedras de la muralla y las contraminas que tenía en su fábrica anularon sus intentos de varios días.

A primero de julio llegó aviso del castillo de Salsas de 25 de junio, a Perpiñán, por medio de un perro de un artillero del castillo de dicha villa en cuyo collar le pusieron cartas para D. Juan de Meneses, alcaide de Perpiñán, y para el Marqués de Toralto y demás. El francés con 4 baterías batía el castillo por todas 4 cortinas y torreones, con bombas desde la de la colina de la puerta principal. También había desembocado el foso por lo bajo, quitado el agua de él, queriendo embestir el revellín que mira el estanque. Tenía ceñido con trincheras todos los lienzos del castillo, fuera del lienzo del homenaje y del mismo arcén del foso, y otras 2 trincheras por las espaldas para darse la mano las unas con las otras, y todas muy profundas.

Mientras se juntaba socorro con nuevas reclutas del país y tercios viejos que había en las fronteras se pensó Salsas aguantaría el tiempo suficiente, pero fue expugnada por los franceses, aunque imposibilitados de disponer de brecha con la zapa o batería, y mucho menos por el beneficio de las minas por la fortaleza de aquella muralla. Pero descubrieron las contraminas cuando daban forma a la mina e introducidas por ellas al correspondiente que tenían dentro de la plaza, sorprendieron a la guarnición por dentro de la plaza y quedaron presos de guerra, y muertos en la última refriega antes de rendirse el presidio, un capitán mallorquín llamado Bartolomé Gili y Luys Mardon, jurado del lugar, que con otros rechazaron a picazos al enemigo hasta su muerte.

“Salsas se perdió pero no con el debido honor de su alcalde, Miguel Lorente Bravo, castellano de Logroño, se supo que tretó por 3 veces al enemigo con hornillos aportillar al muro. La primera no le salió, la segunda hizo un agujero mediano que podían entrar 1 o 2 hombres, daba a un sótano, lo defendió por espacio de 1 hora un albañil de Perpiñán a solas con una lanza, y como pudo hizo ir a un muchacho a avisar del peligro, acudieron gente de la tierra y algunos napolitanos que cargaron retirándose el enemigo, y tapando con una cuba el agujero. La tercera aportilló el enemigo al muro por la parte de la huerta e hizo en él un agujero harto angosto que solo podían pasar 2 o 3 hombres, y se podía defender dicho portillo, no se hizo, entraron los enemigos.

El alcalde desde el homenaje mandó retirar a los demás, solo quedaron un capitán mallorquín llamado Bartolomé Gli y los naturales con Luys Mardon, dieron su vida, entró el enemigo en los baluartes y plaza de armas. Podía volarle con pólvora o ahogarle en agua, singularidad de este presidio, y nada de esto se hizo, sino que se rindió el alcaide a poco espacio, que pudo haberse defendido durante días en el homenaje, y se fue a Francia con una hermana suya y toda su hacienda”.

Los franceses dejaron 2000 infantes en Salsas con medios para perfeccionar las obras de afuera y después tomaron a Canet y saquearon otros lugares abiertos. Desde el 24 de julio el Virrey estaba con plaza de armas cerca de Perpiñán, sin atreverse a dar batalla. En una muestra se hallaron más de 10.000 pagados y armados con sueldos del Principado, iban aumentando con las reclutas que de toda Cataluña y España se juntaban. Los franceses en sus fortificaciones de Clayran, en Salsas y en Canet. Retrocedió  Condé acuartelando sus tropas por Narbona, dejando la mayor parte del ejército acuartelado sobre la plaza de Salsas, guarneciendo Salsas con este ejército y otras defensas.

Había opiniones de generales de no hacer una intentona costosa y arriesgada pero el Consejo de guerra y estado quiso expresamente restaurar Salsas y no dar medio en España a Francia. Así pasó nuestro ejército el río desde Perpiñán en septiembre con 16.000 infantes con Balbases, hijo de Ambrosio Espínola, Santa Coloma, Torrescuso, San Jorge, Garay, Roo, Mortara, y muchos reclutas y cabos de la provincia o gente colecticia, que aunque numerosos al principio se retiraron muchos después por la incomodidad de la campaña.

El enemigo viendo nuestro ejército se fue retirando para poder valerse de las fortificaciones que tenía hechas a los abrigos de Salsas, y el 19 de septiembre el Marqués de Torrecusa con 4000 infantes y alguna caballería fue a reconocer el ejército del enemigo, el cual viendo nuestra gente avanzó, los nuestros les acometieron haciendo la caballería e infantería maravillas, les ganamos las fortificaciones y molinos, obligándoles a huir y valerse de una colina con buenas trincheras y rebelines, y alguna artillería.

Toda la noche y la mañana del 20 escaramuzando y a las 12 del medio día se acometió a las trincheras y rebelines con notable esfuerzo, los franceses les rechazaron 2 veces y los nuestros les acometieron con un Santiago, y los catalanes, y trepando por las trincheras los pusieron en fuga a abrigarse en Salsas. Y a una salida que hicieron de apoyo la degollaron nuestra caballería en el foso y estrada encubierta, quedando dueños de la colina, llegando hasta la puerta principal del castillo de Salsas.

De los enemigos muchos muertos, no quedando en campaña más que los del castillo, que queda sin posible socorro inmediato, quedando los nuestros señores de las trincheras, bagajes y municiones. Murieron de los nuestros hasta 200 hombres y 500 heridos. Fue una de las más grandes jornadas por ser grande el enemigo, bien fortificado en puesto aventajado, parece una milagrosa derrota.

“El enemigo se vio echado de su puesto, dio en huir, unos entraron en Salsas, otros en otras fortificaciones que también las ganaron los nuestros al día siguiente, como también la colina o padrastro del castillo, que con la artillería defendía a los franceses. Costó algunas vidas el sacarlos de allí, hubo diferentes sucesos pero al fin en este acometimiento se les ganaron todos sus puestos, artillería, bagaje y municiones, y les mataron más de 6000 hombres, y de los nuestros hay muertos 450 y heridos más de 600, y la mayor parte son catalanes.

Está nuestro ejército bajo de la artillería de Salsas que no le puede ofender, aunque es verdad que no se les ha ganado el foso, poco a poco se va ganando y desde allí ofender al castillo por 4 partes con la artillería, como también se quedan ahora haciendo hornillos para volar parte de sus murallas y rendirlo sin que nos cueste una vida, pues al enemigo le costó más de 6000 en 40 días que lo tuvo cercado.”

“Continuando el asalto se introdujeron dentro del foso de la plaza, acometieron la puerta de la plaza sin medios para ello, y dando tiempo a los franceses que, después del sobresalto, poblasen los parapetos y con repetidas cargas de mosquetería y artillería, en poco tiempo muertos más de 900 atacantes, culpándose a los cabos por permanecer dentro de los fosos expuestos sin reparo alguno y sin conseguir romper las puertas.”

“El cardenal Richelieu decía esperaba en París como el ejército francés se metía más en España y llegaba hasta Madrid, y el Duque de Luin que el ejército español no se atrevería a atacar la fortaleza de Salsas, esto escrito poco antes de su acometida por solo una pequeña parte del ejército español, que ganó unas defensas y destrozó plaza de armas, y con más ganó y destrozó a otro ejército en otro campamento, le persiguió en su huida y le ganó bagajes haciendo un botín triple. Y acometidos los franceses, no les pareció segura la eminencia del puesto que habían elegido y marcharon a Palma, dentro de Francia, 2 leguas de Salsas, y de allí a Narbona donde estaban las demás tropas del ejército de Condé.”

Han trabajado los nuestros en hacer trincheras y fuertes reales para batir la plaza, además de los que habían, que suspende la vista los que miran, y tiene su circuito más de legua y media con rebelines y piezas de artillería. Los sitiados han hecho diversas salidas en las que han llevado lo peor, matándoles muchísima gente. Y siendo el castillo inexpugnable, y la batería no le hacía ningún efecto. Padeció nuestro ejército en esta jornada notablemente por causa de las muchas aguas, ahogándose algunos en los fosos y trincheras, enfermando muchos, muriendo muchos millares, con las cuales enfermedades se ha quedado el ejército en la mitad.

El francés, cierto del daño nuestro por la enfermedad, procuró socorrer a los cercados el día de los Difuntos, bajando con un grueso de la nobleza y caballería de Languedoc, acometió sobre las fortificaciones y trincheras, contra una buena rociada de balas de los tercios de Aragón y valones, cayendo monsieurs, y dando una segunda vez contra los 2 tercios se fueron retirando los pocos que quedaban, dejando aquello lleno de muertos. Una jornada de las más lloradas pues en ella perdieron la más lucida y mejor caballería de todas las fronteras.

“El Príncipe de Condé viendo la resistencia de la plaza y avisos de Monsieur de Espenan desde la plaza que le decían que les daría tiempo a socorrer, se dispusieron los medios, el mariscal de Escomberg levó nuevas milicias en el ducado de Languedoc y solicitó asistencia de la Guienna, con gente y dineros del arzobispo de Narbona, obispos de Montpellier y Nimes y de otras diócesis. En poco tiempo juntaron más de 20.000 infantes y 4000 caballos con gente que voluntariamente o forzados seguían el ejército.

Llegaron el 23 de octubre al terminar el día a vista de nuestra línea, decidieron acometer luego, después, sin interponer la venidera noche, dando tiempo a reparar las defensas del sitiador, lo que se pudiese. Los franceses no vieron nuestra defensa muy firme y dudaron, además de ser su ejército mayor que el sitiador, dudando de acometer en la noche, y así esperaron a la mañana siguiente, en favor nuestro.

Los franceses eligieron plaza de armas sobre lo alto, en las colinas, cuando hubo tormenta, viento, frío y granizo, muchos abandonaron la plaza de armas y a la mañana siguiente desampararon el ejército, de suerte que el día que esperaba el de Condé acometer con poderoso ejército nuestra línea, se halló a la mañana con poco más de 8000 infantes y más de 10.000 picas y mosquetes abandonados por toda aquella campaña, y viendo su ejército deshecho juzgó retirarse. Pero conociendo Balbases y Santa Coloma la mala línea defensiva, en 8 días la dejaron perfecta contra otra tentativa del de Condé.

Se entendió el francés quería socorrer la plaza por mar también, para esto tenía armados bergantines y cantidad de barcas con gente y municiones y víveres debajo de Leucata, abrigados con un trincherón con mosquetería. Se intentó quemarles pero en la noche se perdió el rumbo, al segundo intento con otros pilotos y Diego Sánchez de Pardo se pudo quemarlas pero se quiso ganarlas por fuerza y llegó y echó en tierra mosquetería. Atacó el trincherón, se apoderó de las barcas y se volvió a embarcar y volvió victorioso: 11 barcos y 2 bergantines.

El de Condé tratando de reunir las tropas de nuevo y en el principio del mes de noviembre llegaron de nuevo a vista de nuestro ejército con las nuevas fortificaciones, que se extendían del lago a la montaña, impidiendo la venida del ejército francés con lo más impenetrable de nuestra línea en su preciso tránsito. Dividieron su ejército en 3 trozos, acometieron con resolución nuestra línea quedando muchos franceses muertos en nuestros propios alojamientos, bien defendidos por castellanos e italianos, con Torrescuso y San Jorge. Rechazados los franceses, repitieron el asalto pero sin mejorar la fortuna, abandonaron precipitadamente el ataque dejando más de 2500 hombres heridos o muertos dentro de los fosos de la línea y en todo el alcance de nuestras armas”.

“El desaguadero que por una parte tenía el castillo se les cerró por obra de un ingeniero catalán y la plaza de armas se llenó con un palmo de agua. Esta agua y la del pozo se hallaban corruptas que no se podían beber, porque estando en la plaza de armas enterrados más de 1500 hombres y habiendo llovido tanto, se empapó en la tierra el agua y llegó hasta el pozo con la corrupción de los cuerpos muertos”.

Y a fines de diciembre pidieron rendirse y la nobleza española con piedad les concedió, pues nunca habría socorro. Amaneció el día de Reyes y se dio principio a su rendición, salieron 1000 infantes, 300 enfermos y 8 carros con sus ropas, y los soldados salieron con el mayor gozo y júbilo que se pueda pensar, como si no hubieran rendido.

Bibliografía: Con balas de plata I. 1631-40. 700 combates de la Casa de Austria.

con-balas-de-plata-i-1631-40-700-combate

All comments