La leyenda de los 47 ronin

La leyenda de los 47 ronin

La historia de los 47 Ronin es una de las más famosas en la historia de los samurái. He de reconocer que la primera noticia que tuve de ella fue en una soberbia película de Robert De Niro titulada “Ronin”. 

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Se podría decir que todo comenzó con las enseñanzas de Yamaga Soko (1622-1685), un teórico influyente que escribió varias obras importantes sobre el espíritu guerrero y lo que significaba ser samurái. Sus escritos inspiraron a un cierto Ôishi Kuranosuke, un samurái al servicio del señor Asano Takumi (1667-1701), jefe de una rama de la poderosa familia Asano.

Asano fue elegido por el shogun, Tokugawa Tsunayoshi, para ser uno de los muchos daimyo encargados de entretener a los enviados de la familia imperial. Para ayudarlo en este nuevo menester, Kira Kozukenosuke Yoshinaka (1641-1702), el maestro de protocolo de más alto rango de los Bakufu, fue asignado para instruirlo en cuestiones de etiqueta. Kira, al parecer, era un personaje algo difícil y esperaba que Asano lo compensara económicamente por las molestias, mientras que que Asano consideraba simplemente que era su deber. Esto hizo que entre ambos creciese una profunda animadversión, y Kira hizo todo lo posible por avergonzar a su estudiante. Finalmente, en abril de 1702, la situación explotó en el palacio del shogun. Kira insultó a Asano una vez más, lo que llevó a este último a sacar su espada y golpearlo. Kira solo resultó herido en el ataque y Asano fue rápidamente arrestado.

Golpear a otro hombre con ira estaba en contra de la ley, hacerlo en el palacio del shogun era impensable. Asano apenas hizo por defenderse durante el interrogatorio, excepto para decir que no pretendió ofender al shogun y lamentando el no haber matado a Kira.

Después de que el o-metsuke (inspector general) completase su investigación del asunto, se dictó una sentencia de muerte contra Asano, ordenándole que se suicidase de inmediato. El shogun también decretó que su feudo de 50,000 koku en Akô debía ser confiscado y su hermano Daigaku fue puesto bajo arresto domiciliario. 

Después de que el o-metsuke (inspector general) completase su investigación del asunto, se dictó una sentencia de muerte contra Asano, ordenándole que se suicidase de inmediato. El shogun también decretó que su feudo de 50,000 koku en Akô debía ser confiscado y su hermano Daigaku fue puesto bajo arresto domiciliario. Cuando la noticia llegó al castillo de Asano, sus sirvientes discutieron acaloradamente sobre qué hacer a continuación. Algunos preferían aceptar su suerte silenciosamente y dispersarse como ronin, mientras que otro grupo pedía una defensa del castillo. Fue Ôishi Kuranosuke, quien instó a los criados y otros samuráis a abandonar el castillo pacíficamente y luchar por rehabilitar a la familia Asano, mientras él se preparó para vengarse de Kira.

Así los samuráis de Asano, ahora ronin, emprendieron un camino cuidadosamente planeado para la venganza. Kira no era tonto, y esperaba algún tipo de intento por acabar con su vida por parte de los hombres de Asano, por lo que aumentó su guardia personal. El plan de Ôishi fue fingir que aceptaban la situación y su caida en desgracia mientras esperaban el momento más adecuado para consumar su venganza. Ôishi escondió armas y armaduras antes de dispersarse, algunos se emplearon en trabajos de baja categoría, mientras que otros, como el propio Ôishi, dejaron que pareciera que habían perdido la preocupación por su futuro. Ôishi dejó a su esposa y comenzó a frecuentar todas las casas de mala reputación de Edo, charlando con prostitutas y participando en peleas de borrachos. En una ocasión, se supone que un samurái de Satsuma se encontró con Ôishi borracho en la calle y le escupió, diciendo que no era un verdadero samurái.

No hace falta decir que Kira comenzó a dudar de que estuviese en un realmente en peligro, y al cabo de un año había relajado su guardia. Fue en ese momento en el que Ôishi decidió actuar. Llamó a los antiguos samuráis del señor de Asano, consiguiendo reunir a 47 de ellos el 14 de diciembre de 1702 y, después de volver a ponerse su armadura y armarse a conciencia, los de nuevo samuráis salieron de escondite y emprendieron su venganza en esa misma noche nevada. Una vez en la mansión Edo de Kira, se dividieron en dos grupos y atacaron.  Un grupo entró por la parte trasera del complejo, mientras que el resto avanzó por la entrada principal, golpeando la puerta con mazos. Los hombres de Kira fueron tomados completamente por sorpresa y muchos fueron muertos o heridos, no sin antes oponer una fiera resistencia. Kira fue encontrado en una dependencia y presentado a Ôishi, quien le ofreció la oportunidad de suicidarse. Cuando Kira no respondió, Ôishi le cortó la cabeza con la misma espada con la que Asano se había suicidado. La cabeza de Kira fue luego puesta en un cubo y llevada al Sengakuji, donde fue enterrado Asano. Después de que Ôishi y los demás le entregaron el sangriento trofeo al espíritu de Asano, se entregaron.


El asesinato de Kira puso al gobierno en una situación difícil. Después de todo, los 46 supervivientes que ahora esperan su destino habían estado a la altura de los estándares de lealtad que se esperan de los verdaderos samurái y los ideales propuestos por hombres como Yamaga Soko. Además, la decisión de ordenar a Asano que se suicidara y confiscar su dominio mientras no tomaba medidas contra Kira no había sido popular (al menos uno de los inspectores en ese momento había sido degradado por protestar el veredicto). No obstante, los Bakufu decidieron que una vez más debía prevalecer el mantenimiento del orden, por lo que se ordenó a los ronin que se suicidaran. En ese momento estaban divididos en cuatro grupos bajo la guardia de cuatro daimyo diferentes, pero una vez que todos murieron, sus cuerpos fueron enterrados juntos en el Sengakuji. La leyenda dice que el samurái Satsuma que escupió sobre Ôishi en la calle fue al templo y se suicidó avergonzado por sus insultos.

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Fuente: https://www.samurai-archives.com/ronin.html

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