En el nombre de Hernán Cortés

Autor: Paco Álvarez

En su nombre, en el de sus capitanes y soldados, de sus aliados tlaxcaltecas, totonacos y mayas, mestizos y mulatos, pido y emplazo a que se celebre y conmemore el quinientos aniversario de su gesta y exijo a los políticos que saquen sus zarpas de nuestra Historia; que dejen de señalar sólo lo que les conviene ideológicamente. La Historia no les pertenece a ellos. Es de todos los españoles. Ningún cargo temporal tiene derecho alguno sobre nuestra Historia. Ninguno. A ellos los hemos elegido por cuatro años. Nuestra Historia es eterna y las hazañas de nuestros predecesores de hace 500 años cambiaron el mundo. Tal cual. No es como para sentirse acomplejados, sino un motivo para aprender y conocer, con sus muchas luces y con sus algunas sombras, lo que sabemos de esos sucesos que deberíamos recordar siempre. 

Exijo y demando como español, como historiador y porque he vivido y estudiado en México, que se conmemore con letras de mármol y oro la conquista de la Nueva España, donde está enterrado mi abuelo, tías, tíos y primos, donde todavía tengo amigos y familiares, donde observan atónitos como España, la madre del virreinato de la Nueva España proclama, en una comisión del congreso de diputados que se cree con poder sobre la Historia y el devenir de los pueblos, decidir sobre cuándo merece la pena recordar nuestra Historia y cuándo no. Treinta y dos fueron los que se creyeron con este poder y diez y siete votaron contra Hernán Cortés. Diez y siete enemigos de nuestra Historia común en la Comisión de Cultura del Congreso. Tenemos el lobo custodiando el rebaño y así nos va. 

Sin apenas noticia en los medios, tan ocupados con el reality en el que se ha convertido nuestra política, la Comisión de Cultura (JA) del congreso ha votado mayoritariamente en contra de “impulsar la elaboración de materiales didácticos «equilibrados -ni chauvinistas, ni negrolegendarios- para informar a los escolares españoles sobre la figura de Hernán Cortés», así como a dar una cobertura «suficiente» de la efeméride en los medios públicos o «reforzar» la protección del monumento de Cortés en Medellín” tal y como informa el ABC en su artículo sobre la triste noticia que puede consultarse en https://www.abc.es/cultura/abci-debate-crispado-congreso-sobre-figura-hernan-cortes-y-leyenda-negra-espanola-202103161421_noticia.html

 

Siguiendo con el artículo, leo azorado lo que dijo el representante del partido del gobierno de España (cuyo nombre no menciono por vergüenza ajena) quien afirmó que “esta propuesta ha sido registrada «para crispar y generar controversia». «Vox ha traído una alabanza al imperialismo al Congreso democrático en España, después de un régimen dictatorial tan nostálgico de estas hazañas bélicas»”. ¿Después? Sí, cuarenta y cinco años después de un régimen dictatorial. No sé qué tendrá que ver Franco con Hernán Cortés, pero es un comodín que utilizan a menudo este año los autodenominados “progresistas”. 

No menos indigno resultó el argumento, lógico en su total ausencia de contacto con la realidad, de la representante de los secesionistas “En comù podem” que se permiten votar a favor de lo que el país que odian puede celebrar o no, delante de nuestras narices sin que nos extrañe ya nada:  “Creo que estamos delante de un panfleto negacionista lleno de mentiras y de soberbia, como afirmar que el imperio español sacó a los pueblos precolombinos de la antropofagia, que fue el menos racista de la Historia o que compartió las ventajas espirituales con la población indígena”. Nada ilógico resulta este argumento histriónico viniendo de quien viene. Lo triste es que en la comisión de cultura de España haya algien, pagado por todos, que declaradamente no quiere ser español. Evidentemente, nunca votará a favor de algo que interese al bien de España. 

Más ridículo parece el miedo o tal vez el complejo del diputado popular quien afirmó ser partidario de “recordar la figura de Cortés, aunque para «reflexionar críticamente». «En el afán de escapar de la Leyenda Negra no hay que recaer en el sesgo opuesto de una Leyenda Rosa o Áurea»” y dicho esto, se ha quedado encantado de haberse conocido tras negar la mayor. Así pues, el más grande conquistador de nuestra Historia, el Marques del Valle, el descubridor de California, la figura más importante tal vez en su siglo, porque unos señores electos por un espacio temporal lo han decidido así, se queda sin fastos en la tierra que le vio nacer. No es raro. A veces España es una madre cruel. Y desde luego la ignorancia de este “fin de los tiempos” cabalga acorde con lo que nos merecemos, con un congreso donde les importa más la eutanasia, la amnistía, la ley trans, el rap o el control de los alquileres que la lucha contra la pandemia, que parece que no va con ellos, ocupados en sus mociones de censura y sus cosas de la señorita pepis. 

Decía el prestigioso hispanista inglés Hugh Thomas que “el mestizaje fue la mayor obra de arte lograda por los españoles en el Nuevo Mundo, una mezcla de lo europeo y lo indio”. Sobre la aventura de la conquista y colonización el filósofo e historiador francés Hippolyte Taine, padre del naturalismo también dijo: “Hay un momento supremo en la especie humana: la España desde 1500 a 1700”, el historiador americano Charles F. Lummis, citado por María Elvira Roca Barea afirmó que: “La exploración de las Américas por los españoles fue la más grande, la más larga y la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la historia”. Humboldt, protestante y alemán añadió: “La humanidad debe gratitud eterna a la Monarquía española, pues la multitud de expediciones científicas que ha financiado ha hecho posible la extensión de los conocimientos geográficos”. 

Parecen suficientes opiniones desinteresadas como para que se conmemore al nivel que se merece la gesta de los de Cortés, pero para la mayoría de nuestros diputados de la Comisión de Cultura, cuya honra apenas llega al barro de la suela de la bota del más humilde soldado español o tlaxcalteca en la batalla de Otumba por ejemplo, no hay nada que celebrar. 

Agustín de Iturbide cuando proclamó en 1821, hace también doscientos años, la independencia de la hasta entonces Nueva España y desde ese día México, afirmó: “¡Americanos!, ¿quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une; añadid los otros lazos de la amistad, la dependencia de intereses, la educación e idioma y la conformidad de sentimientos, y veréis son tan estrechos y tan poderosos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola opinión y en una sola voz”. 

Pero claro, para saber esto, los miembros y miembras de la Comisión de Cultura deberían de conocer la Historia de nuestros dos países hermanos y evidentemente la desconocen salvo en lo que a sus intereses temporales pueda ayudar o atacar los del oponente político. 

Desde aquí, humildemente y en la poca medida de mis fuerzas, insto a todos los estamentos privados y públicos, españoles y mexicanos, a que ignoremos esta decisión de los autoproclamados guardianes de nuestra Historia y evitando que su ignorancia, complejos y cobardía emborronen nuestra Historia, celebremos en la medida de nuestros medios y posibilidades, la conquista de Tenochtitlan por los aliados y soldados de Cortés hace quinientos años.

¡Viva España! ¡Viva Cortés!

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